El Rincón de Eugenio
La Balastera, clausurada

El Estadio Municipal de La Balastera ha sido clausurado tres veces por sanción federativa, todas ellas cuando el club morado militaba en Segunda División A, teniendo que celebrar un total de cinco partidos en tres estadios diferentes.

El día 30 de Noviembre de 1980 se jugaba el partido Palencia – Burgos correspondiente a la jornada 13 del campeonato de Liga de Segunda División A. El partido comenzó a las cuatro menos cuarto de la tarde, con una gran entrada, a pesar del intenso frío. Los morados no estaban jugando bien y, nada más empezar la segunda parte, Montes decidió realizar los dos cambios, saltando al campo Uco y Martínez en lugar de Sambade y López, con la mala fortuna de que el bravo delantero cántabro se lesionó a los pocos minutos, dejando al Palencia en inferioridad. A los diez minutos de la segunda parte el árbitro Gómez Ramírez señaló un discutido penalti a favor de los visitantes, que Vitoria no pudo transformar. Cuando iba media hora de esta segunda parte, se produce la expulsión del local Pablo, muy protestada. Un espectador saltó al campo con intenciones de agredir al árbitro, no consiguiéndolo finalmente. Con dos jugadores más, el Burgos aprovechó para ganar el partido, con un gol de penalti marcado por Cholo cuando quedaban nueve minutos.

Tres días después, la Federación decidió imponer al Palencia una multa de 40.000 pesetas y clausuró La Balastera por un partido, que se debería cumplir en la jornada 15, contra el Sabadell. La directiva de Leandro Palacios llegó a un acuerdo con el Valladolid, para que ese partido se jugara el sábado día 13 en el viejo estadio José Zorrilla. A pesar del desplazamiento masivo a la ciudad vecina, en coches particulares, autobuses y tren, el campo sólo registró una regular entrada a las ocho de la tarde, cuando Barbosa Álvarez pitó el inicio del partido. Los morados jugaron muy nerviosos, pero consiguieron superar al conjunto vallesano por 1-0, gracias a un gol del argentino Echarri en el minuto 77.

El 9 de Enero de 1983 el Palencia de Luis Costa recibía en la jornada 19 al Barcelona Atlético a las cuatro y media de la tarde, con arbitraje del madrileño Jiménez Muñoz. Javi adelantó a los morados en el minuto 11, pero el lance decisivo se produjo en el minuto 42 cuando en una jugada en el área del Palencia, el portero Zubeldia recoge el balón, el azulgrana Clos no frena, tropieza con él y cae. Ante la sorpresa de todos, el colegiado pita penalti, que Albaladejo convierte en el empate momentáneo, que Cano acabó rompiendo al marcar el definitivo 2-1 en el minuto 67. La salida del árbitro del campo se saldó con una notable bronca, en la que el colegiado se desplomó, al parecer alcanzado por una piedra.

El día 12, la Federación clausuró La Balastera por dos partidos e impuso al club morado una multa de 100.000 pesetas. Con sólo una semana, el Palencia tuvo que buscar campo para recibir, nuevamente, al Sabadell, con el agravante de que no podía ser en Valladolid, por estar a menos de 50 kilómetros, según la normativa vigente. El club morado presentó recurso el día 14, pero al no resolverse este a tiempo, llegó a un acuerdo con el Burgos para utilizar el Plantío. Allí se jugó el día 16, a las cinco de la tarde, con arbitraje de Moreda Alejandre, y victoria por 2-0 con goles de Santi Baquero en el minuto 17 y Javi en el 52. El día 19 la Federación rechaza el recurso morado, y el día 30 se jugó en el mismo escenario contra el Castellón, con arbitraje de Garagorri Lángara, finalizando el partido con empate a uno, al adelantar a los visitantes Viñas en el minuto 40, empatando Maldonado en el 75. En ambos partidos hubo desplazamiento masivo, gracias a los autocares gratuitos que fletó el club a pesar de su precaria situación económica.

Poco después, el 6 de Marzo de 1983, el Palencia recibía al Atlético Madrileño, a las cinco menos cuarto de la tarde, con arbitraje del catalán Mazorra Freire. Los visitantes se quedaron con diez jugadores en el minuto 42 por expulsión de Óliver y Mediavilla adelantó a los morados en el 67. El colegiado se empeñó en prolongar el partido más de lo necesario y, cuando pasaban tres minutos del 90 señaló un saque de esquina a favor de los colchoneros, que aprovechó Melo para firmar el definitivo empate. El escándalo fue mayúsculo; el árbitro fue zarandeado por varios aficionados en el túnel de vestuarios y tuvo que abandonar el campo escoltado y disfrazado.

El día 9 la Federación impone idéntica sanción a la de dos meses antes, pero esta vez consiente al club morado disputar los dos partidos correspondientes en el Nuevo José Zorrilla. Se juega allí el día 20 a las cinco de la tarde contra el Recreativo de Huelva, con un arbitraje de Pascual Segura y el Palencia no se acomodó bien al campo, llegándose al final con empate a cero. El 3 de Abril, se juega el segundo partido, contra el Alavés, a las cinco de la tarde, con un excelente arbitraje a cargo de Jiménez Moreno. Prados marcó para los morados en el minuto 17, pero estos volvieron a jugar incómodos y Grégori aprovechó para marcar el definitivo empate a uno en el 81.

En total fueron cinco partidos, uno saldado con victoria, en la temporada 1980-1981 y cuatro, con una victoria y tres empates, en la 1982-1983. Las tres sanciones se produjeron por calamitosas actuaciones arbitrales, pero la reacción de una sola persona, en el caso de las dos primeras personas, y de unas cuantas en la tercera, fue excesiva e injustificable. Costó al club un perjuicio económico y, quizá, también deportivo, porque los puntos perdidos en El Plantío y el Nuevo Zorrilla hubieran permitido a los morados estar aún más arriba y quién sabe si incluso haber llegado al ascenso a Primera División.