Cuando el Palencia logró su primer ascenso a Segunda División, en 1979, de la mano de Paco Gento, se propuso fichar
cuantos refuerzos fuesen necesarios para permanecer en la nueva categoría sin pasar ningún tipo de agobios. La guinda del
pastel llegó el 30 de Julio, al anunciarse la contratación del bético Del Pozo.
Rafael Sánchez del Pozo nació en Jerez de la Frontera el 16 de Octubre de 1951 y tras jugar varias temporadas en
distintos clubs de su ciudad natal, incluido el Xerez Deportivo, llegando en verano al Betis, donde permaneció
siete años, siendo uno de los protagonistas de la victoria en la final de la Copa del Rey de 1977, en la que el conjunto
sevillano derrotó en los penaltis al Athletic bilbaíno.
Su llegada a Palencia produjo un gran revuelo en los medios de comunicación y en la afición morada, a pesar de la
grave lesión de rodilla que le había tenido apartado de la competición varios meses. El jerezano pasó reconocimiento médico,
y los galenos dijeron que, una vez finalizada su recuperación, podría volver a jugar sin problemas.
Aun estando entre algodones, Del Pozo llegó a jugar un amistoso en pretemporada, en Herrera de Pisuerga. La lesión,
según dijeron los médicos, ya estaba superada, y solamente faltaba recuperar la forma física y la confianza para que el
jugador pudiese participar en encuentros oficiales.
Sin embargo, la confianza parecía no recuperarse. Comenzó la competición oficial y Del Pozo
no se atrevía a emplearse a fondo ni siquiera en los entrenamientos, así que Paco Gento no le incluía en las convocatorias.
El 12 de Noviembre, el club dio la baja al jugador jerezano, alegando que no era apto para jugar, por no haberse
recuperado de su lesión. Sin embargo, el recurso ante Magistratura, obligó al Palencia a readmitirle en su plantilla,
donde permaneció toda la temporada, sin llegar a disputar un solo minuto en competición oficial, ni a figurar en ninguna
de las convocatorias del equipo.
El 3 de Abril, reapareció en un partido amistoso jugado contra una selección juvenil palentina, disputando 37 minutos en
los que marcó un gol y dejando ver unas gotas de su gran clase… y de su miedo a caer nuevamente lesionado. Aún tuvo tiempo
de participar en dos amistosos más, ante el Guardo y el Rayo Vallecano, antes de dejar definitivamente el club morado, para
fichar por el Xerez, el 5 de Julio de 1980.
Pero no finalizó ahí la relación del Palencia con Del Pozo, ya que el club entendía que no debía abonar el salario del
jugador, por no ser apto para la práctica del fútbol, si no física, al menos psíquicamente. La consiguiente demanda en
Magistratura falló en contra del club morado, que se vio obligado a indemnizar al jerezano con 1.088.000 ptas.,
de las que más de la mitad aún estaban pendientes tres años más tarde.
Lo que parecía un fichaje “mediático”, de gran atractivo para los aficionados, al final
sólo supuso un importante reembolso, para conseguir un rendimiento deportivo nulo.