A veces sucede que, al final del tiempo reglamentario, una eliminatoria queda igualada y es imposible determinar quién es el vencedor. Con menor frecuencia, en una competición de liga se puede dar el caso de que, aplicados todos los criterios clasificatorios, hay dos equipos empatados, sin que se pueda decir cuál de ellos queda por delante del otro. Este problema es tan viejo como el fútbol, y desde siempre se han venido aplicando diversas fórmulas para resolver esta cuestión.
Cuando se empezó a jugar al fútbol en España de forma más o menos oficial, la única solución posible era prorrogar el partido el tiempo necesario (mientras hubiera luz) y, llegado el caso, jugar un partido de desempate (que, a su vez, podía finalizar con igualada, obligando a una nueva prórroga, y luego a un nuevo partido de desempate, y así sucesivamente). Si no había tiempo para jugar el desempate o desempate correspondientes, se procedía a lanzar una
moneda al aire para determinar el vencedor. Con un calendario escaso en partidos, esta fórmula era perfectamente válida e incluso servía para aumentar la recaudación en taquilla y mejorar la economía de los clubs.
Con el paso de los años y el aumento de jornadas en la Liga y eliminatorias en la Copa, fue necesario buscar nuevas soluciones que evitasen ocupar fechas adicionales, que algunas veces obligaban a retrasar eliminatorias posteriores. A mediados de los años 60, la Federación buscó reducir el número de partidos de desempate, utilizando como criterio el número de saques de esquina lanzado por cada uno de los dos equipos (la Cultural Leonesa llegó a perder una eliminatoria de ascenso a Segunda en 1966 frente al Cartagena por el resultado de 10 corners a 11).
Pero este sistema tampoco pareció una buena solución y así se llegó al año 1970, cuando se implantó la fórmula actual de lanzamientos desde el punto de penalti.
En un principio, dichos lanzamientos sólo se producían después del primer partido de desempate, pero con el tiempo desaparecieron estos también, procediendo a lanzar penaltis una vez finalizada la prórroga correspondiente en el último partido de la eliminatoria.
A lo largo de su historia, el Palencia se ha visto obligado a resolver varias eliminatorias e incluso una competición por el sistema de Liga, recurriendo a partidos de desempate, a prórrogas o a tandas de penaltis. Aunque esto ha sido así en numerosos torneos amistosos, vamos a centrarnos exclusivamente en las competiciones oficiales.
La primera vez se produjo por una circunstancia injusta y arbitraria, propiciada por la Federación Asturiana, para favorecer a un equipo del Principado. Fue en la temporada 1940-1941.
El C.D. Palencia fue campeón del grupo de Primera Regional denominado leonés, que incluía a las provincias de León, Zamora y Palencia, y le correspondió disputar una liguilla contra los dos primeros del grupo asturiano, que resultaron ser Racing Langreano y Juvencia de Trubia, clasificándose los dos primeros para la fase de ascenso a Segunda.
Como estos ya se habían enfrentado en la primera fase, se conservaron sus resultados para esta segunda (victorias locales, por 6-0 en Sama y por 2-1 en Trubia), debiendo disputarse únicamente los cuatro partidos en los que participaba el Palencia. En los cuatro se registraron triunfos locales, venciendo los morados por 2-1 al Juvencia y por 3-0 al Racing Langreano, y perdiendo por 1-0 en campo de los primeros y por 7-0 en el de los segundos.
Total, que los tres equipos acabaron empatados a cuatro puntos y, según las normas, debían
ordenarse por el cociente de goles, claramente favorable a los langreanos (14 goles a favor y 5 en contra), seguidos por los palentinos (5 a 9) y últimos los trubiecos (4 a 9). Cuando el Palencia estaba celebrando su clasificación para la fase siguiente, el 27 de Diciembre llegó un telegrama de la Federación Asturiana, indicando que debía disputarse un partido de desempate entre Palencia y Juvencia el día 29 en León. La Federación se saltó las normas de la Nacional, y entendió que el Racing Langreano se clasificaba por tener mejor cociente de goles particular contra sus dos rivales, mientras estos dos lo tenían igualado entre sí. Un día después, el Palencia reclamó ante la Federación Nacional, pero esta no podía reunirse hasta el día 2 de Enero, así que los morados se vieron obligados a acudir a León el día 29, para tratar de volver a ganar en el campo lo que ya se había ganado anteriormente.
Así se llegó a este partido de desempate, jugado en La Corredera, de León ante una buena presencia de público, que se decantó desde el principio a favor de los asturianos, por la pugna que habían mantenido palentinos y culturalistas en la primera fase. Para colmo, el Palencia había concedido vacaciones a algunos jugadores, así que se presentó a jugar el partido con una alineación de circunstancias. Así las cosas, Parajón adelantó al Juvencia en el primer tiempo y volvió a marcar en el segundo, sentenciando el 3-0 definitivo Panadero al transformar un penalti. Fue la primera y la última vez que el Palencia jugó un partido de desempate, que además nunca debió haberse disputado.
En 1944, el Fábrica Nacional de Palencia participó por primera vez en el Campeonato de Copa, y en la primera eliminatoria le correspondió desplazarse a Burgos el 20 de Febrero, para jugarse a partido único su clasificación para la siguiente ronda. El primer tiempo fue de dominio local, adelantándose la Gimnástica Burgalesa con un gol de Echezarreta. Pero tras el descanso los morados se hicieron con el dominio del partido, empatando Rosell cuando quedaba aún media hora y perdonando luego numerosas ocasiones para haber logrado la victoria.
Pero se llegó al minuto noventa con el empate a uno en el marcador, y se tuvo que disputar una
prórroga, en la que fue nuevamente Rosell quien marcó el tanto del triunfo en el minuto diez del primer tiempo. La primera vez, los morados saborearon el éxito.
Hasta 1972 no se volvió a ver a los morados en una prórroga.
El Palencia C.F., entonces en Tercera División, había eliminado en la Copa al Ensidesa y al Baracaldo, también de Tercera, y al Real Santander (actual Racing), de Segunda. En la cuarta eliminatoria tocó otro Segunda, el Cádiz, al que se venció en La Balastera por 1-0 gracias un gol de Tinín en el minuto 84. El partido de vuelta se disputó en el Ramón de Carranza el 1 de Marzo de 1972, y el Palencia supo defenderse con orden hasta que Migueli igualó la eliminatoria en el minuto 86.
Se tuvo que disputar la correspondiente prórroga y a los cinco minutos las cosas se complicaron al marcar Villalba el 2-0 que eliminaba a los palentinos. Pero llegó una reacción briosa de los morados, que a los cinco minutos del segundo tiempo hacían el 2-1 que ya sería definitivo por mediación de Ferrero. Como los goles marcados fuera de casa valían doble, el Palencia consiguió así la gesta de pasar a la siguiente eliminatoria, habiendo dejado en la cuneta a dos rivales de superior categoría.
En su primera temporada en Segunda A, el Palencia se enfrentó al Zamora, de Segunda B, en la primera eliminatoria de la Copa del Rey. En el partido de ida, jugado en la capital zamorana, Sampedro hizo el 0-1 y Mateos, de penalti, empató para los locales. El 31 de Octubre de 1979 se jugó el partido de vuelta en La Balastera. Garre hizo el 0-1 para los visitantes en el minuto 14, y el Palencia no consiguió empatar hasta el 83, por mediación de Calsita, fallando Lorenzo un penalti que pudo haber clasificado a los morados cuatro minutos después.
Se llegó así a la prórroga, que afrontó el Zamora con un hombre menos por lesión de Pepe cuando ya había realizado los dos cambios, pero aun así, fue capaz de aguantar el marcador y llegar a la consiguiente
tanda de penaltis. Empezaron lanzando los morados, batiendo Cristo a Merino, para igualar Mateos ante Díez; Chaparro, Nuevo y Lorenzo pusieron el 3-2, fallando a continuación Dolfi para los visitantes. No fallaron Alonso y Garre, así que Fuertes marcó el 5-3 e hizo innecesario el último lanzamiento de los zamoranos al ser inevitable ya la clasificación del Palencia.
La temporada siguiente, después de eliminar a la Arandina, de Segunda B, y al Valladolid, de Primera, el Palencia se enfrentó al Elche en la tercera eliminatoria copera.
El partido de ida se disputó en La Balastera y el Elche llegó a tener ventaja por 0-2 en el marcador, con goles de Alonso en propia puerta y Botella, pero en el último cuarto de hora reaccionaron los morados y empataron con tantos del propio Alonso y de Echarri. El partido de vuelta se disputó en el Nuevo Estadio ilicitano el 21 de Enero de 1981 y llegó al final del tiempo reglamentario con el empate a cero inicial, tras fallar Álvarez un penalti para los locales.
Como en aquella época los goles en campo contrario no tenían valor doble, se debió jugar la correspondiente prórroga, en la que el Palencia recibió el mazado de encajar un gol a los tres minutos, al transformar Perovic un penalti. Pero los morados no se amilanaron y ocho minutos después fue Quini quien consiguió el empate a uno definitivo.
En la tanda de penaltis Kostic batió a Díez, igualando el marcador Joaquín ante Vidal. El lanzamiento de Geñupi lo detuvo el portero morado, transformando Sampedro el que daba ventaja a los visitantes. Perovic falló para los ilicitanos, López para los palentinos y Nando otra vez para los locales, haciendo Sebas el definitivo 1-3 que clasificaba al Palencia en una tarde portentosa de su portero.
Un año después, el Palencia eliminó al Bembibre en la primera eliminatoria de Copa y se enfrentó al Salamanca en la segunda. El partido de ida se jugó en La Balastera, que estrenaba iluminación artificial, y los goles no llegaron hasta el último cuarto de hora, adelantando Sánchez Lorenzo a los visitantes al transformar un penalti y empatando Baquero cuatro minutos después.
El 4 de Noviembre de 1981 se jugó el partido de vuelta en El Helmántico, y nuevamente hubo que esperar al último cuarto de hora para ver los dos goles, uno de Brízzola para el Salamanca y el empate definitivo de Javi para los morados. La prórroga no resolvió nada, y se llegó a la definitiva tanda de penaltis, con D’Alessandro en el marco local y Concha, que había sustituido en el minuto 50 a Llacer, en el visitante.
Orejuela marcó para los charros, Javi para los morados y Tomé puso el 2-1. Muñoz falló el suyo y Peñín y Joaquín pusieron el 3-2 momentáneo, seguido de los fallos de Pepe, Mediavilla y Pedraza, haciendo Fuertes el 3-3 con que concluyó la tanda inicial. En la muerte súbita, Herrera y Sampedro fallaron sus penaltis y luego marcaron Marco Antonio y Alonso y Corchado y Baquero. Finalmente, Ortiz marcó para el Salamanca y Maldonado falló el suyo, siendo la primera vez que el Palencia era eliminado por penaltis.
En la temporada 1983-1984, el Palencia, recién salvado de la desaparición, afrontó la primera eliminatoria de Copa contra el Valladolid Promesas. En el José Zorrilla, Cortina hizo el 0-1 poco antes del descanso y el ex-morado López empató en el segundo tiempo. La vuelta se jugó el 28 de Septiembre de 1983 en La Balastera. Patri adelantó al filial pucelano en el minuto 5, haciendo Ondina el empate definitivo en el 54. El Palencia se vio obligado a jugar la
prórroga con diez hombres, por lesión del mismo Ondina, y mantuvo el marcador hasta llegar a la tanda de penaltis, con Paco en la portería morada y Rodri en la visitante. El Palencia se puso 3-2 en el marcador, tras transformar sus tiros Vega, Buhigues, Cortina, Julio y Camuel, correspondiendo al López tratar de batir a sus ex-compañeros, cosa que no consiguió (el entrenador vallisoletano, Yepes, declaró al final del partido que ese penalti lo paró el abucheo de la grada). Marco Antonio falló el cuarto lanzamiento, igual que Monzón, siendo Fuertes quien transformó otra vez el penalti que
clasificó al Palencia para la siguiente ronda.
Un año después, el Palencia, de vuelta en Segunda B, se enfrentó en la primera eliminatoria copera al Bembibre. En La Balastera, los morados se impusieron a los bercianos por un raquítico 1-0, con un gol de Ruisánchez en el primer tiempo. El 24 de Octubre de 1984 se jugó el partido de vuelta en Los Juncos, y los locales consiguieron enjugar su desventaja con un gol de Cape en el primer tiempo. Al poco de empezar la prórroga, Toño hacía el empate a uno, y en el segundo tiempo de la misma sentenciaba la clasificación de los morados al marcar el definitivo 1-2.
Hubo que esperar a la temporada 1990-1991 para ver otra eliminatoria igualada. El C.F. Palencia, recién ascendido a Segunda B, se enfrentó en la primera eliminatoria a la Arandina, venciendo por 0-1 en el partido de ida, gracias a un gol de Molinero.
El 26 de Septiembre de 1990 se jugó la vuelta en La Balastera. Toño adelantó a los visitantes en el primer tiempo, pero Cano y José Luis Cantero le dieron la vuelta al marcador en el segundo, con lo que parecía la sentencia de la eliminatoria. Pero Campillo hacía el empate a dos en el minuto 87 y Miranda adelantaba a los arandinos en el 94, justo antes de que el árbitro señalase el final del tiempo reglamentario. Nada más iniciarse la segunda parte de la prórroga, Molinero hacía el empate a tres, pero cuando quedaban dos minutos para el final, Amado marcaba el definitivo 3-4 que obligaba a decidir la eliminatoria en la tanda de penaltis.
Chopo ocupaba la portería visitante y Juan Carlos la local, y ambos vieron perforada su meta en los tres primeros lanzamientos, transformados por Cano, Miranda, Félix, Chema, Martín y Ángel. Molinero falló su penalti, y Roselló adelantó a los burgaleses, fallando Pedro Alberto el definitivo y dando a la Arandina el pase a la siguiente ronda.
En la temporada 2007-2008 el Palencia consiguió disputar dos rondas de la Copa del Rey y ninguna de ellas se resolvió dentro del tiempo reglamentario. El 29 de Agosto de 2007 en el campo de Arlonagusia, los morados se jugaban la primera eliminatoria ante el Lemona a partido único. Iglesias adelantó a los rojinegros en el primer tiempo al transformar un penalti dudoso, haciendo Jabuti el empate en el minuto 58. Con este resultado se llegó al final del partido y a la consiguiente prórroga. Cuando todo parecía indicar que habría que proceder al lanzamiento de penaltis, Agustín consiguió hacer el 1-2 que dejaba en la cuneta a los vizcaínos.
Una semana después, el 5 de Septiembre de 2007, el Palencia recibió en La Balastera a la Ponferradina en la segunda eliminatoria copera, también a partido único. Al final de los 90 minutos, el marcador registraba el empate inicial, resultado que se mantuvo inalterable en la prórroga. Rubio defendía la meta berciana, mientras Juanes ocupaba la del Palencia.
Los morados consiguieron cobrar ventaja, al transformar los dos primeros penaltis por medio de Iván Guardado y Serrano, mientras Marco y Riaño fallaban los suyos, pero la Ponferradina igualó, tras los fallos de Calvillo y Alberto García y los aciertos de Rubén Vega y Ernesto. Asensio e Irurzun transformaban el quinto penalti, llegándose con empate a tres al final de la primera parte.
En la “muerte súbita”, Fernando López y Dani Borreguero marcaron sus penaltis, pero Juanfer falló el suyo y el guardameta visitante Rubio hacía el definitivo 4-5 que dejaba a los morados en la cuneta.
La temporada 2009-2010 se inició con la eliminatoria de Copa entre el Alavés y el Palencia, a partido único en Mendizorroza, el 26 de Agosto de 2009. Los morados, recién ascendidos de Tercera, parecían una víctima propiciatoria ante los locales, que la temporada anterior habían descendido de Segunda A. Pero un gol de Paulino en el minuto 2 adelantó a los morados y los vitorianos sólo pudieron hacer un gol, en el minuto 56 por mediación de Geni. La prórroga no modificó nada y se llegó a la tanda de penaltis, con Montero en la portería local y Rebollo en la visitante. Serrano adelantó a los morados, empatando luego Dani Bouzas. De Paula y Benjamín pusieron el 1-3, al fallar sus lanzamientos Ígor Cuesta e Ígor Martínez. El último lanzamiento, transformado por Canario, significó la clasificación de los morados para la segunda ronda copera.
En total, han sido once las ocasiones en las que el Palencia se ha visto obligado a decidir su suerte en una prórroga. De ellas, cuatro se decidieron en el tiempo añadido, siempre a favor de los morados, y las otras siete llegaron a los lanzamientos de penaltis, con el balance de cuatro victorias del Palencia y tres de sus rivales.