La Primera Vez
Para todo hay una primera vez y, en el caso del Palencia, no iba a ser menos: el 14 de Septiembre de 1930, jugó el
C.D. Palencia el primer partido oficial de su historia, dentro del
Campeonato Regional Castellano-Leonés de Primera Categoría, contra la Cultural Leonesa.
Desde su fundación en Marzo de 1929, los morados organizaron gran cantidad de partidos amistosos, con la
doble finalidad de ir formando un equipo competitivo y conseguir atraer al público palentino hacia el Estadio que, por aquel
entonces no tenía nombre.
En verano de aquel mismo año, la Directiva inscribió al club en la Federación Regional, para tomar parte en el
Campeonato Regional de Segunda Categoría, junto con la Unión Sportiva, de Valladolid, y la Unión Deportiva Astúrica, de
Astorga.
En Octubre, anunció la Federación que, por retirada de sus rivales, se proclamaba campeón
de Segunda Categoría al C.D. Palencia, por lo que debería jugar la promoción de ascenso a Primera a principios
del año siguiente. Transcurrieron las fechas, y el 11 de Mayo, el presidente de la Federación anunció que, sin necesidad de
ninguna eliminatoria, el Palencia militaría en la temporada siguiente en Primera Categoría Regional, junto con el
Real Valladolid y la Cultural Leonesa. Los morados consiguieron así su primer ascenso,
sin necesidad de disputar un solo encuentro.
El 3 de Agosto publicó la Federación el calendario del Campeonato, que se disputaría a cuatro vueltas, abriendo
la competición el Palencia, en su estadio, frente a la Cultural Leonesa. Pero poco después empezaron a aparecer los
primeros inconvenientes, al negarse los leoneses a jugar a cuatro vueltas, amenazando con retirarse si no se reducían a dos.
Los morados defendieron la propuesta federativa, viendo la ventaja de jugar cuatro partidos en su estadio,
ante equipos de relumbrón, que podían significar importantes taquillas para las arcas del club.
Hasta principios de Septiembre no se resolvió la situación, cuando la Federación y el Valladolid “convencieron” a
los culturalistas, que acabaron aceptando a regañadientes el formato inicialmente propuesto, aunque anunciaron que
solicitarían la disolución de la Federación Castellano-Leonesa un año más tarde, con la intención de integrarse en
la asturiana.
Esto no sentó bien a algún sector de la prensa leonesa que, en los días previos al primer encuentro se dedicó a
“calentar” el partido, menospreciando al conjunto palentino, al decir que estaba formado por
“cuatro ilusos atacados de sarampión”, y hablando de la condescendencia culturalista,
“que resalta frente a la intransigencia del novel C.D. Palencia”.
El Diario Palentino y El Día de Palencia, aunque se hicieron eco de estas informaciones, alentaron al público para que
demostrase una deportividad exquisita frente al rival y frente a los árbitros.
Para la ocasión especial, el club morado estrenó una Tribuna de madera, construida en los meses anteriores, para
una mayor comodidad de los espectadores, y negoció con el Ayuntamiento para conseguir agua con la que regar el césped
de La Balastera.
Por fin, el 14 de Septiembre de 1930, ante gran cantidad de público, saltaron al césped
la Cultural Leonesa y el C.D. Palencia. Los palentinos, con camiseta morada y pantalón negro, formaron con:
Piera; Rojo, Rufino; Hoyos, Poza, Pazos; Chano, Fuentes, Temes, Jalis y Vega. De ellos, Rufino y Jalis habían llegado ese
mismo verano procedentes precisamente de la Cultural, mientras Temes ejercía el papel de jugador y entrenador.
Los culturalistas, con camiseta y pantalón blancos, alinearon a: Picú; Castilla, Pepín; Montero, Gubi, Isidro; Pantaleón,
Palacios, Belauste, Rocasolano y Cachán. Arbitró Hernández Areces, presidente del colegio de árbitros de la Federación de
Castilla-León.
Cuando empezó el partido, todos los pronósticos apuntaban a una victoria clara de los visitantes, más curtidos en estas
lides. Los morados empezaron nerviosos y encogidos, pero poco a poco se fueron serenando y perdieron el miedo a los
leoneses, llegando a crear varias ocasiones de peligro, a pesar de verse dominados en el campo.
Sin embargo, mediada la primera parte, un lanzamiento de Belauste fue rechazado por Piera apuradamente, recogiendo el
balón Palacios, para poner el 0-1 en el marcador.
Desde este momento, se cambiaron los papeles, correspondiendo las mejores ocasiones al Palencia, que incluso lanzaron
al poste por mediación de Jalis, hasta que, ya en el segundo tiempo, Rocasolano marcó el 0-2 a pase de Cachán,
sembrando la desolación entre los palentinos, que habían hecho méritos suficientes para conseguir el empate.
Entró el partido en una fase de dominio alterno, en la que Rocasolano pudo aumentar la ventaja con un tiro que se fue al
poste, hasta que, faltando un minuto, un balón impulsado por Vega y rechazado por Picú, fue recogido por
Chano, que puso el
1-2 definitivo en el marcador, haciendo de paso el primer gol en la historia del fútbol morado.
La prensa de entonces elogió la labor de defensas y centrocampistas morados, y no tanto la de los delanteros, mostrando su
agrado con el arbitraje imparcial de Hernández Areces.
La competición acabó con el campeonato del Valladolid, el segundo puesto para la Cultural y el tercero para los
morados, que sumaron un único punto, ante los pucelanos en el campo situado en la carretera de Grijota. Los dos primeros se
clasificaron para el campeonato de Copa, mientras el Palencia descendió a la Segunda Categoría Regional, después de haber
sumado una buena experiencia en esta primera competición disputada.
Paradójicamente, un año más tarde no se llevó a cabo la disolución de la Federación Castellano-Leonesa, y sí la de la propia
Cultural Leonesa, aquejada de innumerables problemas económicos y deportivos, que fue reemplazada por el Unión Deportivo
Leonés, de nueva creación, y que no sería refundada hasta ocho años más tarde, después de la Guerra Civil. Pero esa es otra
historia...
Para leer el artículo que el Día de Palencia publicó en 1930 sobre el partido pincha [aquí]
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