Mediada la temporada 1980-1981, la segunda en Segunda A, el Palencia se debatía por la parte baja de la tabla,
acusando una deficiente capacidad realizadora, al no haber dado el resultado apetecido los delanteros que se habían
fichado. A principios de Febrero se produjo además la lesión grave lesión del central argentino Joaquín, que dejó
mermada también la defensa.
Por aquel entonces, el Mirandés, en Segunda B, que estaba haciendo una gran temporada, estaba pasando por una apurada
situación económica, y los directivos morados decidieron echar las redes en el club rojillo. Se consiguió así la cesión
hasta final de temporada, de un defensa y un delantero, a cambio de 600.000 ptas.
Froilán Maldonado Monje, defensa central, había nacido en Villapún, el 2 de Octubre
de 1956. Se formó en las categorías inferiores del Burgos y de ahí pasó al Mirandés.
José María Mediavilla Iglesias, delantero centro, nació en Oña, Burgos, el
22 de Junio de 1956. Antes del Mirandés había jugado en el Salesianos de Bilbao, categorías inferiores del Athletic de
Bilbao, Guecho, Basconia y Sestao.
El acuerdo de cesión se produjo el día 20 de Marzo, y el 22 ya formaron ambos en el once titular contra el Linares,
consiguiendo una importante victoria, con gol del propio Mediavilla. Quedaban diez jornadas para terminar la temporada
y ambos participaron activamente, consiguiendo mejorar el rendimiento del equipo, pero no lo suficiente para mantener
la categoría. Antes de finalizar la temporada, el Palencia consiguió del Mirandés el traspaso de ambos
jugadores, por una cantidad de entre cinco y seis millones de pesetas.
En la temporada 1981-1982, ambos volvieron a ser titulares indiscutibles, consiguiendo
Maldonado alinearse en todos los partidos de Liga, incluido el de la huelga de jugadores de la primera plantilla, en el
que participó por tener ficha de aficionado. La recuperación del lesionado Joaquín no envió al banquillo al defensa
ex-mirandesista, ya que el entrenador, Miguel Ángel Montes, decidió alinear en cada partido a un defensa central en el
puesto de pivote, alternando para ello a ambos jugadores.
Llegó así la temporada de Luis Costa en Segunda División y, nuevamente, Maldonado y
Mediavilla aparecieron como titulares indiscutibles y jugando a gran altura. Hay que destacar el memorable partido
del delantero en Mendizorroza, marcando dos goles, uno de ellos digno de pasar a la historia, en el triunfo morado por 1-4
ante el Alavés.
Sin embargo la gran plantilla de aquella temporada se desmanteló por los problemas económicos y así,
Maldonado había llegado a un preacuerdo con el Español de Barcelona, mientras
Mediavilla lo había hecho con el Betis.
Sucedió, sin embargo, que en la penúltima jornada, jugando contra el Castilla, el bravo delantero sufrió una
gravísima lesión y el conjunto bético desechó su fichaje.
Pocos días después, varios jugadores, entre ellos Maldonado, recibieron la carta de libertad de la Federación Oeste,
al haberla solicitado por no percibir sus salarios. Pocos meses después, todos los jugadores tuvieron que aceptar perdonar
la mitad de las cantidades adeudadas, a cambio de percibir la otra mitad.
Maldonado ya no volvió a vestir de morado. Jugó tres años en Primera con el Español y luego lo hizo en Segunda un año con
el Deportivo de la Coruña y otros tres con el Figueras, de donde pasó al Gerona, en Segunda B. Posteriormente ofreció sus
servicios al Palencia, pero las negociaciones no fructificaron.
Mediavilla decidió en principio continuar en el Palencia, hasta restablecerse de su lesión, pero acabó denunciando al club
por un impago de dos millones de pesetas. La situación se resolvió en Diciembre de 1983, renovando su contrato con el club
morado y negociando el cobro de la cantidad pendiente. Sin embargo, la gravedad de su lesión le impidió volver a alinearse
en partido oficial, hasta el intrascendente partido de Copa de la Liga jugado el 23 de Mayo de 1983 ante el Oviedo, en el
que disputó los últimos doce minutos, siendo autor de la jugada que propició el gol de Ruisánchez que supuso el 1-0 final.
La afición ovacionó al jugador al salir al campo e incluso el mismo Luis Costa, entrenador entonces del Oviedo,
se levantó para aplaudir a quien un año antes había sido miembro de su plantilla.
Aquí terminó la participación de Mediavilla en el Palencia; en verano de 1984 dejó el club morado, presentando una nueva
denuncia por impago, y posteriormente fichó por el Alavés, entonces en Segunda B, antes de empezar su carrera como
entrenador. Aún visitó La Balastera en la temporada 1986-1987 como entrenador del Briviesca, cosechando una sonora derrota
por 6-0.