El Rincón de Eugenio
Palentinos en el Palencia

En nuestro equipo ha militado gran número de jugadores. De entre todos ellos, como es lógico, la mayoría han sido palentinos, tanto de la capital como de la provincia. Sin embargo, a lo largo de los años, ha habido épocas en que los foráneos eran mayoría (a veces, incluso aplastante), mientras que en otras todos, o casi todos, eran nacidos en nuestra provincia.

Cuando en 1929 se fundó el C.D. Palencia, el objetivo era empezar desde abajo hasta llegar a alcanzar el nivel necesario para poder enfrentarse a los grandes equipos. Así, en los primeros partidos que se disputaron, casi todos los jugadores eran palentinos, pero poco a poco se fueron incorporando jugadores de provincias vecinas, algunos de ellos después de jugar amistosos contra el propio Palencia y otros fichados directamente por su experiencia en otros equipos. Para el debut en competición oficial en 1930, a los Rojo, Cesáreo, Hoyos, Poza o Cea, todos ellos palentinos, se sumaron el cántabro nacido en Cuba Temes (que hizo también el papel de entrenador), el ovetense Justo, los leoneses Rufino y Jalis o el vallisoletano Pombo. Un año más tarde, se sumaron otros como el cántabro Cladera (que también realizó funciones de entrenador como su paisano Temes) o el leonés Pantaleón, pero a mitad de temporada, la situación económica se agravó, y la Directiva decidió dar la baja a todos los foráneos, incorporando a algunos canteranos entre los que se encontraba Tori.

Hasta la llegada de la Guerra Civil, la situación fue muy parecida a la de estos años anteriores. A principio de cada temporada se fichaban algunos jugadores foráneos o retornaban algunos de los que habían causado baja el año anterior, pero la mayoría de las veces se les acababa dando la baja a mitad de temporada, y eran los jugadores palentinos los que tenían que acabar la competición.

Tras tres años de guerra, la situación cambió radicalmente. Muchos jugadores palentinos no volvieron a vestir la camiseta morada, algunos por fallecer o resultar heridos en el conflicto, otros por haberse exiliado y otros, como Rojo, por fijar su residencia en otras ciudades de España. De los foráneos, ninguno volvió al club morado. A cambio, algunos ex-combatientes republicanos que cumplían condena en el batallón de trabajadores se incorporaron a la plantilla del Palencia. Así, las plantillas de aquellos primeros años de posguerra estaban mayoritariamente compuestas por jugadores palentinos, a los que se unían cinco o seis jugadores de otros rincones de España, esta vez no solamente de provincias vecinas.

La fusión con el equipo de la Fábrica de Armas en 1941 trajo un aumento progresivo de jugadores foráneos, hasta el punto de que en la plantilla que ascendió a Tercera División en 1943 la presencia de palentinos era poco más que simbólica, siendo Tori el único de ellos que podía considerarse más o menos titular. Con el fallecimiento del gran jugador morado, que no llegó a debutar en la categoría de bronce, se acentuó la tendencia, que sólo se invirtió a partir de los últimos años de la década de los cuarenta, cuando la situación económica empezó a complicarse. El Fábrica Nacional de Palencia acabó descendiendo a Regional en 1951 y desapareció un año después, justo las dos temporadas en las que los palentinos volvieron a ser mayoría en las alineaciones moradas.

El Atlético Palencia empezó a jugar en Regional en 1952 y, en los dos años que tardó en recuperar la Tercera División como en los seis siguientes en esta categoría, contó con mayoría de jugadores locales, aunque siempre reforzados por unos cuantos foráneos, fundamentalmente para los puestos de la delantera. En estos años por primera vez se produjo la incorporación de un puñado de jugadores de equipos de la provincia, como el Aguilar, el Barruelo o el Saldaña.

En 1960 se fusionaron el Atlético y el Castilla, dando lugar al primer Palencia C.F., un club que nació con grandes aspiraciones y para ello recurrió una vez más a fichajes de fuera, quedando la presencia palentina reducida a Mario, Crespo, Esguevillas y Sigüenza, de los cuales sólo el primero y el último eran titulares, y además fueron los únicos que siguieron u año más.

En la temporada 1962-1963 el Palencia llegó a disputar la promoción de ascenso a Segunda y, por primera vez en su historia, ningún jugador palentino llegó a disputar un solo minuto en partido oficial. La última temporada del club morado, tras un cambio radical de planteamiento, vio la vuelta de muchos ex-jugadores, la mayoría de ellos nacidos en Palencia, a los que se unieron otros de la cantera. Ante la mala marcha deportiva, cerca del final de la temporada se incorporó un grupo de jugadores vascos que no pudieron evitar el descenso a Regional que al que luego se sumó la desaparición.

Tocaba empezar otra vez de cero y, para ello, dos años después, el antiguo Ruedo se convirtió en el Palencia C.F., un club que duró una sola temporada, en la que jugó en categoría regional con mayoría abrumadora de palentinos en la plantilla. El nuevo intento, en 1968, de la mano de Bonifacio Aguayo sí tuvo éxito. En un año, el nuevo Palencia C.F. logró el ascenso a Tercera División, contando con una plantilla mayoritariamente palentina, a la que se incorporaron unos pocos jugadores vallisoletanos a mitad de temporada. Sin embargo, tras el retorno a Tercera, la presencia palentina se vio reducida a tres jugadores, Salva, Cantera y Seve. Un año después, los dos primeros fueron los únicos representantes de la provincia en el equipo y en la 1971-1972, tras el fallecimiento de Salva, sólo quedaba Cantera, al que se unieron los canteranos Carlos y Martín. Un año más tarde, continuaron los dos últimos, incorporándose también Del Barco, procedente del filial. En la temporada 1973-1974, aparecieron otra vez los problemas económicos y, como de costumbre, esto hizo que varios palentinos se incorporasen a la plantilla, llegando a ser ocho los que llegaron a disputar algún partido oficial, cifra que se redujo un año después, por los traspasos de Carlos, Martín y Del Barco. Los dos años siguientes, fueron cinco y siete los jugadores palentinos que vistieron la camiseta morada, entre ellos un jovencísimo Mario Cano.

Llegamos así a la temporada 1977-1978 en la que el Palencia C.F. debutó en Segunda B. Con el objetivo de lograr la permanencia, Cano, Núñez y Mota fueron los únicos palentinos en la plantilla. Un año más tarde, el club morado lograba el ascenso a Segunda A, y al incorporarse Cano al Servicio Militar y retirarse Núñez, inicialmente quedó Mota como único representante palentino, hasta que fichó el eldanense Martín ya avanzada la segunda vuelta.

Curiosamente, el debut en Segunda A vino acompañado de un aumento en el número de palentinos que se alinearon en competición oficial, pero esta circunstancia vino propiciada por la norma que obligaba a alinear a dos jugadores menores de 20 años en cada partido. Así Pirri, Martínez y Lucio tuvieron una presencia casi testimonial, Sambade y Fredi aprovecharon la norma para jugar un buen número de partidos y Cano y Martín fueron los únicos mayores de 20 años que vistieron la camiseta morada. La misma circunstancia se produjo una temporada después, alineándose como sub-20 Bermejo, Cano, Susi, López y Sito, junto al consolidado Sambade, el veterano Cano y Maldonado, que se incorporó procedente del Mirandés en la segunda vuelta.

En 1981 el Palencia había descendido a Segunda B, pero al mismo tiempo se produjo la abolición de la norma de los sub-20, y eso evitó en principio que aumentase el número de palentinos en la plantilla que, en realidad, se redujo a Maldonado, Conde, López y Sambade. Pero una huelga de jugadores obligó a jugar el partido contra el San Sebastián con jugadores del Cristo Olímpico, y así ocho palentinos más vistieron la camiseta morada, aunque fuera por un único partido. Una circunstancia parecida se produjo en la temporada 1982-1983, de vuelta en Segunda A, cuando por distintos motivos dos jornadas, la primera y la última, tuvieron que disputarla los jugadores del Cristo Olímpico, diez de ellos palentinos, que se sumaron a Maldonado, Cano, López y Sambade, estos dos últimos con mínima presencia en las alineaciones. En el verano de 1983 el Palencia se salvó por muy poco de la desaparición y, sin embargo, la plantilla de la temporada siguiente contó con la presencia de un único palentino, el portero Antolín, que sólo disputó dos partidos.

No cambió mucho la situación un año después, pese al descenso a Segunda B, ya que fueron siete los jugadores palentinos alineados, y de ellos seis sólo jugaron un partido en Arosa, por huelga del fútbol profesional, siendo Alonso el único que llegó a disputar siete partidos. En la última temporada del Palencia C.F., el propio Alonso y Cano, que retornó del Deportivo de la Coruña, fueron los únicos palentinos al empezar la temporada. Una vez más, la situación económica se complicó, y la baja de numerosos jugadores por impago de sus salarios propició que cuatro palentinos más vistieran la camiseta morada.

La desaparición del Palencia C.F. obligó al fútbol morado a reinventarse otra vez, en esta ocasión a partir del Cristo Olímpico, empezando desde la Tercera División. Y como en cada época de dificultades económicas, el club morado volvió a mirar a la cantera, y formó una plantilla en la que los palentinos fueron mayoría absoluta, destacando las excepciones del portero vallisoletano Tapias y el veterano delantero cántabro Uco. Poco cambió la situación un año más tarde, salvo las incorporaciones a principio de Requena y Pedro Alberto, ambos nacidos en Vizcaya, a las que se sumaron el burgalés Castresana y el vallisoletano Peña, cedidos por los equipos de sus respectivas ciudades a mitad de temporada. En el penúltimo intento por ascender a Segunda B hubo cambio en el banquillo morado, con la llegada de Aparicio, y con él vinieron los vallisoletanos Gangoso y Juan y el segoviano Senovilla, todos ellos procedentes de la Gimnástica Segoviana, y el leonés Carlos Abel, de la Cultural.

El retorno de Mariano García en 1989 vino acompañado por la salida de varios de los jugadores foráneos (Castresana, Peña, Juan y Senovilla), parcialmente compensada con el fichaje del burgalés Molinero. Tras el ascenso a Segunda B, la plantilla mantuvo el considerable número de 12 jugadores palentinos, incorporándose a la misma únicamente el vallisoletano Juan Carlos, el leonés Carlos Pérez y el salmantino Torrecilla. Los dos años siguientes las alineaciones moradas se “palentinizaron” aún más, alcanzando en ambos casos la cifra de quince jugadores locales, y llegando a disputar la fase de ascenso a Segunda A en la temporada 1992-1993. La tónica se mantuvo las tres temporadas siguientes, con diecisiete, trece y catorce palentinos en el equipo, aunque los resultados no fueron tan brillantes y, de hecho, en 1996 se perdió la categoría de bronce.

En el retorno a Tercera, tras contactar con varios jugadores foráneos y recibir sus negativas, el Palencia acabó jugando con una plantilla compuesta íntegramente por palentinos, dirigidos por el también palentino Alfredo Merino. Los morados acabaron ocupando el subcampeonato en la Liga regular y perdieron el ascenso en la última jornada de la liguilla, tras perder en Mieres por 2-0. Para el segundo intento de ascenso, se decidió reforzar al equipo, destacando el retorno del añorado Molinero, al que se unió un grupo de jugadores de Valladolid, que acabó creando numerosos problemas en el vestuario. Un año más tarde volvió al banquillo morado Mariano García, y una vez más se redujo el número de jugadores foráneos, mirando esta vez más a la provincia de Burgos. El intento significó un nuevo fracaso y desembocó en la jubilación de muchos de los jugadores palentinos de la plantilla. La temporada 1999-2000 llegó un gran número de jugadores vallisoletanos, zamoranos y burgaleses que tampoco logró el retorno a Segunda B. Tres años más estuvo el Palencia en Tercera División, y en todas ellas renovó a gran parte de sus jugadores foráneos y a algunos de los palentinos, siendo estos ligeramente mayoría en todas ellas.

Tras el retorno a Segunda B, el número de jugadores palentinos se redujo drásticamente, siendo solo ocho los que llegaron a jugar algún minuto, y de ellos sólo Villahoz y Pelayo pudieron considerarse titulares más o menos habituales, junto a Luis Sierra que se perdió bastantes partidos por lesión. A partir de aquí, a lo largo de las cuatro temporadas siguientes, el número de palentinos experimentó un descenso continuado. En la temporada 2003-2004 sólo continuaron Villahoz, Pelayo e Illana, a los que se unieron Albertín y Juanjo, que volvía al club morado, más Chema y Melero que acabaron jugando un solo partido cada uno. Un año más tarde, se produjo la baja de Pelayo y Melero, y el alta del canterano Iván y, mediada la temporada, también Illana dejó el club morado. En la temporada 2006-2007 Villahoz y Albertín quedaron como los únicos jugadores palentinos y ambos causaron baja al final de la misma, produciéndose la incorporación de Guille.

En 2008, el Palencia se encontró con un inesperado descenso a Tercera División y, como ha sido habitual en la historia del club morado, volvió a fijarse en los jugadores palentinos, contando con Diego Pastor, Loma, Albertín, Durántez, Pelayo, Canario y, durante dos jornadas, Dani, que se unieron a Guille, que seguía del año anterior. Con una plantilla muy renovada, los morados consiguieron recuperar la categoría perdida un año después y afrontaron la nueva temporada con las bajas de Albertín y Guille (este último entrenando pero sin ficha), compensadas con los fichajes de Chupri y Chuchi.

Hasta la fecha, el Palencia nunca ha presentado un once formado exclusivamente por jugadores palentinos cuando ha militado en Segunda A o Segunda B. En Tercera División, la última vez que se produjo esta circunstancia fue en la última jornada de la temporada 1998-1999, cuando la mayoría de fichajes había abandonado el club para evitar tener que pagarles el último mes.

Resumen de plantillas del Palencia en Segunda A y Segunda B

Jugadores del Palencia en Segunda A y Segunda B
Total Palentinos Total Jugadores Plantilla
Temporada Categoría Número Jugados Goles Número Jugados Goles
1977-1978 2ª B 3 83 9 22 460 44
1978-1979 2ª B 2 10 2 21 481 54
1979-1980 2ª A 7 85 7 26 493 49
1980-1981 2ª A 8 92 7 29 494 30
1981-1982 2ª B 12 112 9 28 485 47
1982-1983 2ª A 14 85 4 33 493 42
1983-1984 2ª A 1 2 0 21 471 33
1984-1985 2ª B 7 13 0 28 481 47
1985-1986 2ª B 6 70 8 25 484 41
1990-1991 2ª B 12 293 17 2 494 34
1991-1992 2ª B 15 329 19 23 494 39
1992-1993 2ª B 15 392 40 22 569 54
1993-1994 2ª B 17 317 16 25 491 31
1994-1995 2ª B 13 291 9 20 486 36
1995-1996 2ª B 14 253 9 26 520 32
2003-2004 2ª B 8 162 7 27 528 31
2004-2005 2ª B 7 137 4 25 529 39
2005-2006 2ª B 6 96 3 23 529 35
2006-2007 2ª B 2 31 0 22 548 40
2007-2008 2ª B 1 9 0 24 525 30