El peor Presidente de la Historia
Muchas veces nos planteamos quién ha sido el mejor jugador del Palencia, el que más goles ha marcado, el que más partidos ha jugado o el que ha aportado más en algún momento decisivo. Para ello, contamos con criterios estadísticos, pero también con otros subjetivos, y estos últimos hacen que sea muy difícil llegar a un acuerdo. Y esta situación llega a sus máximos extremos cuando hablamos de directivos o presidentes, ya que sus actuaciones son muy difíciles de medir en términos estadísticos y tenemos que basarnos más en nuestras apreciaciones subjetivas.
Si al final de la temporada 2009-2010 nos hubiésemos planteado la pregunta “
¿quién ha sido el peor presidente del Palencia a lo largo de su historia, con sus diferentes denominaciones?”, el principal candidato sería Ángel Pedrero Fernández.
Llegó a la presidencia del Palencia C.F. el día 4 de Septiembre de 1963 después de unos meses convulsos para la entidad.
En Mayo de aquel año se había jugado la polémica eliminatoria de ascenso a Segunda contra el Badalona, que finalizó con la clasificación de los catalanes y la sospecha (nunca confirmada) de que el resultado
se había vendido por parte de la directiva presidida por Enrique Goya, que se vio obligado a dejar el cargo. La Delegación Comarcal de Fútbol convocó en Julio a los 20 socios más antiguos del club para constituir una Comisión Gestora que se hiciese cargo del club y convocase una Junta General. La responsabilidad de presidir dicha Comisión recayó en Argentino Bleye, que inmediatamente revisó las cuentas del club y anunció un déficit acumulado de 448.191,71 pesetas.
El 30 de Julio se celebró la Junta General, dirigida por el propio Argentino Bleye y por José Sanz Vinuesa, presidente de la Delegación Comarcal de Fútbol, y en ella se acordó crear una Junta Administradora formada por personas que aportasen una cantidad inicial (se habló de 5.000 pesetas) y que se encargase de nombrar la nueva Junta Directiva. Una semana más tarde, se producía el nombramiento de Narciso Poza como nuevo presidente, mientras los jugadores que habían formado parte de la plantilla morada iban causando baja en el club paulatinamente.
La cosa no terminó ahí. El 24 de Agosto la Delegación Comarcal de Fútbol convocó una nueva Junta General, en la que informó de la negativa de Narciso Poza a aceptar la presidencia. Los socios ofrecieron el puesto a Manuel Carriedo, que accedió a condición de que se realizasen ciertas aportaciones económicas por parte de socios destacados del club. Una semana después, Argentino Bleye anunció la convocatoria de una Junta Extraordinaria que se celebraría el 4 de Septiembre, con el objetivo de nombrar un nuevo presidente, por haber renunciado también Manuel Carriedo, advirtiendo que ya había un candidato, Ángel Pedrero Fernández, avalado por un número suficiente de socios.
El mismo día 4 de Septiembre, ante la ausencia de otras candidaturas, Argentino Bleye desconvocó la Junta Extraordinaria y nombró presidente a Ángel Pedrero. De inmediato se confeccionó una Junta Directiva en la que figuraban, entre otros, el jugador Mario Aguado, el nuevo entrenador Gerardo Cisneros y el médico del club, Bonifacio Aguayo.
Empezó así una temporada marcada por la floja actuación deportiva, rozando siempre los puestos de descenso a Regional, marcada por el cambio de entrenador en Noviembre, haciéndose cargo del banquillo José Vicente Herreras tras una semana en que lo ocupó interinamente Malaquías. Ni este cambio ni el continuo ir y venir de jugadores consiguió resolver la situación.
En lo económico, la Directiva decidió apostar por la transparencia y dio a conocer mes a mes el balance de ingresos y gastos, reflejando un superávit en Septiembre y Octubre, que empezó a reducirse ya en Noviembre y se convirtió en un mínimo déficit en Febrero, cuando se publicaron las cuentas por última vez. Entre las iniciativas novedosas para recaudar fondos, hay que reseñar el festival taurino que se organizó el 2 de Febrero y que dejó 34.541,92 pesetas en las arcas moradas.
Pero la situación se empezó a complicar el día 22 de Marzo, cuando se produjo la dimisión en pleno de toda la Directiva, excepto el presidente, que decidió seguir adelante hasta final de temporada. No hubo más balances mensuales de cuentas, ni más iniciativas para conseguir ingresos atípicos y, mientras tanto, el equipo siguió ocupando los últimos puestos de la clasificación.
Llegó así el fatídico día 26 de Abril. El Palencia debía desplazarse a Peñaranda a disputar la última jornada de Liga y aunque ocupaba la penúltima plaza, aún tenía serias posibilidades de lograr la permanencia en caso de triunfo. Pero a última hora se suspendió el viaje y el presidente mandó un telegrama al conjunto local y a la Guardia Civil, informando de que el partido no se podría disputar por rebeldía de los jugadores morados. La Federación decretó la derrota del Palencia y le sancionó con la pérdida de tres puntos, consumándose así el descenso a Regional.
En los días siguientes se sucedieron los comunicados entre jugadores y presidente. Los primeros dijeron que el presidente había amenazado con no pagarles si no ganaban el partido, negándose a viajar algunos jugadores que cobraban por partidos, y que finalmente fue el presidente el que suspendió el viaje. Posteriormente, Ángel Pedrero envió una nota de prensa, en la que indicaba que fueron los jugadores los que se negaron a viajar si no cobraban la nómina de Abril (que aún no había vencido).
Finalmente, algunos jugadores manifestaron que habían sido engañados por una tercera persona y se retractaron de su anterior comunicado. Fuera como fuese, la falta de entendimiento de unos y otros desembocó en el descenso a Regional y colocó al club en una difícil situación.
Y lo peor aún estaba por llegar. El 11 de Septiembre se celebró en la Delegación Comarcal de Fútbol una reunión a la que estaban convocados todos los equipos que debían participar en Primera Regional, y no acudió a ella ningún representante del Palencia. Cuatro días después, treinta y dos socios del Palencia pidieron al presidente que convocase una Junta General para informar del estado de cuentas y nombrar nuevos directivos. Como medida de gracia, el presidente de la Delegación Comarcal, José Sanz Vinuesa, prorrogó la fecha de inscripción en Primera Regional para dar tiempo al club morado a que se reorganizase.
Ante la falta de respuesta por parte de Ángel Pedrero, el 8 de Octubre, veinte socios entregaron un escrito en la Delegación Comarcal de Fútbol pidiendo su dimisión por haberse quedado sin directivos en Marzo, no haber presentado al equipo a jugar el partido de Peñaranda y no contestar a la solicitud de convocatoria de Junta General. La Delegación envió el escrito al presidente, invitándole a responder en el plazo reglamentario.
Prácticamente un mes después, el 12 de Noviembre, la Delegación decidió destituir a Ángel Pedrero por no haber respondido, y convocó a los veinte socios más antiguos del Palencia a una reunión a celebrar el día 21. En dicha reunión se constituyó una nueva Junta Gestora, presidida por Manuel Carriedo.
El día 1 de Diciembre se celebró una nueva reunión, otra vez en la Delegación Comarcal de Fútbol, a la que estaba convocados los miembros de la Junta Gestora y Ángel Pedrero, que debía informar del estado de cuentas y entregar las llaves del club. Pero el ya destituido presidente en lugar de acudir a la reunión, envió una carta informando de que él seguía siendo el presidente y que recibiría a los socios que lo deseasen en el domicilio social del club. Ante esta situación, la Junta Gestora decidió poner sus cargos a disposición de la Delegación Comarcal.
Tuvieron que transcurrir varios meses, hasta que el 30 de Abril se pudo por fin celebrar una Junta General en la que José Luis Martínez Martínez fue nombrado nuevo presidente del Palencia, aunque la Directiva no se constituyó hasta el mes de Junio. Pero la temporada ya había transcurrido, y el Palencia no se había inscrito en la competición, participando únicamente en el campeonato de juveniles.
El año de inactividad propiciado en gran medida por la actitud del ya expresidente, y las deudas arrastradas de temporadas anteriores, fueron una losa demasiado pesada y acabaron provocando la desaparición del club.
Ángel Pedrero no supo gobernar a sus directivos, que le abandonaron seis meses después de su nombramiento; tampoco supo negociar con sus jugadores, que acabaron no presentándose a jugar el decisivo partido de Peñaranda. Finalmente, tampoco supo tratar a los socios del club, negándose primero a convocar una Junta General y secuestrando luego el club a pesar de haber sido destituido por la Delegación Comarcal de Fútbol.
Cogió un club herido en Septiembre de 1963 y no sólo fue incapaz de mejorar su situación, sino que además acabó provocando su muerte.
Por todo ello, ocuparía la primera posición en la lista de candidatos a peor Presidente del Palencia desde su creación hasta finales de la temporada 2009-2010.
¿Seguirá en cabeza a finales de la temporada 2010-2011?
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