El Rincón de Eugenio
La Rebelión de Medina

Corría la temporada 1994-1995, con el Palencia en Segunda B. Era la primera completa de Estilito en la presidencia, y debutaba como entrenador José Antonio Tejedor, mientras Cano figuraba como secretario técnico y Carlos Collantes ejercía de coordinador de las secciones inferiores.
Después de haber logrado la permanencia en la última jornada en la 1993-1994, los objetivos del club eran, una vez más, quedar entre los cuatro primeros para jugar la fase de ascenso.
Llegado el mes de Diciembre, el Palencia estaba en la zona templada, sin pasar ningún tipo de agobios, pero muy alejado de la parte alta.

El calendario quería que la Segunda B parase desde el 18 de Diciembre hasta el 8 de Enero, dos domingos sin fútbol. Como el club morado tenía el compromiso de jugar un amistoso en Medina del Campo como contraprestación por el fichaje del defensa Jesús, aprovechó para fijar dicho partido el día 22 de Diciembre, retrasando así el inicio de las vacaciones de los jugadores.

Pero cuando llegó el día señalado, en Medina aparece el Palencia sin sus jugadores Lolo, Fernando, Martín, Tovar y Félix. El partido resultó soso y aburrido, y acabó con empate a cero en el marcador.

El día 27, la directiva llamó a declarar a los cinco jugadores que no estuvieron en Medina, para que justifiquen su ausencia. Todos ellos indican que se debió a motivos laborales, al jugarse en jueves, y que contaban con el permiso del entrenador. Al día siguiente, se decidió sancionar a cada uno de los jugadores con 10.000 ptas., al no convencer sus razones. Insistieron estos en que contaban con permiso del entrenador, y Tejedor acabó asumiendo su responsabilidad en este asunto. Así, la directiva, en su reunión del día 16 de Enero, decidió sancionar al entrenador con 25.000 ptas. de multa, por no haber informado del permiso que había concedido a los jugadores, y perdonar a estos.

Aparentemente, con esto se acabó la historia. Pero llegado el mes de Mayo, Carlos Collantes elaboró la lista de bajas para la temporada venidera y en ella figuraron Lolo, Martín, Tovar y Félix. De los cinco “rebeldes” de Medina, tan sólo se libró Fernando. Esta lista fue desmentida por el presidente, pero en poco más de dos semanas se confirmó plenamente, al recibir la baja los jugadores indicados. Poco antes de la aparición de la lista de bajas, Cano había dejado el puesto de secretario técnico, al no estar de acuerdo con ella.

El menor de los Collantes, en realidad, debió sentirse burlado por los jugadores con la solución que se dio al suceso de Medina, y se tomó cumplida venganza unos meses después, apartándoles del que había sido su equipo durante muchos años.
Mientras ellos se fueron a jugar a la Arandina, entrenada por Mariano García, el Palencia perdió su columna vertebral y dio con sus huesos en Tercera División, en una temporada en la que los hermanos Collantes hicieron y deshicieron a su antojo en lo relativo al equipo. Entonces se argumentó que los jugadores despedidos llevaban muchos años en el club y carecían de motivación. El tiempo se encargó de demostrar que esto no era así. Un año más tarde volvieron al Palencia y participaron de aquel conjunto que, dirigido por Alfredo Merino, acabó perdiendo el ascenso en Mieres.

Un asunto aparentemente intrascendente y que pasó relativamente desapercibido, acabó siendo una de las causas de que el Palencia perdiera la categoría y tuviese que padecer siete años en Tercera División, hasta recuperar la Segunda B.