Tres años después de la desaparición del Palencia C.F., el Cristo Olímpico continuaba en Tercera División, después de
tres intentos fallidos de ascenso.
En Mayo de 1989, Donato Fernández fue elegido presidente y el 29 de Junio, la Asamblea decidió cambiar el nombre del club,
que debería pasar a llamarse Club Deportivo Palencia, como aquel primer equipo de la
época fundacional. Sin embargo, al inscribir la nueva denominación en la Junta de Castilla y León, los dirigentes morados
se encontraron con que ya existía un club de fútbol sala con ese nombre, así que, sobre la marcha, decidieron que el
nombre del club fuese Club de Fútbol Palencia Cristo Olímpico.
El retorno al banquillo de Mariano García fue acompañado de Martín,
Lolo, Geli y Mauro, que ya habían estado a sus órdenes en su anterior etapa en el club morado y, a mediados de Agosto,
llegaba el fichaje estrella de Molinero, procedente del Racing Lermeño, que había jugado en Segunda con el Sestao y había
conseguido ascender a Segunda B en el Real Burgos y el Racing de Ferrol.
El objetivo único para la temporada era, sin tapujos, ascender a Segunda B. La pretemporada, sin alcanzar un gran
nivel de juego, sí produjo resultados esperanzadores, como la victoria por 2-1 ante el Numancia, o el empate a 1 ante la
Cultural Leonesa, ambos de superior categoría.
Las dos victorias iniciales, en campo de la Hullera, por 0-2, y en
La Balastera ante La Bañeza, por 4-0, parecían confirmar el favoritismo morado, pero en tres partidos se pinchó la
burbuja, al caer por 1-0 ante el modesto Barrio San José, empatar 1-1 ante el Salmantino en casa y perder en Los Salados
por 3-1 ante el Benavente.
Las victorias por 2-0 ante el Lermeño, 1-2 en Briviesca y 1-0 al Almazán parecieron arreglar la situación, pero un nuevo
tropiezo, esta vez por 2-1 en el Amilivia ante la Cultural de León, destapó la caja de los truenos: la Directiva decidió
sancionar a toda la plantilla por su flojo rendimiento, descontándoles el
25 % de su nómina mensual, y publicó una nota de prensa criticando a los jugadores,
y amenazando con darles la baja si no mejoraban. Al final, se produjo una reunión entre directivos y jugadores, y los
primeros retiraron la nota de prensa, reduciendo la sanción a un 10% de la nómina, cantidad considerada simbólica.
Los morados ganaron por 2-0 a la Arandina, cosecharon una inmerecida derrota por 3-2 en Astorga, y vencieron por 3-1 al
Whisky Dyc de Palazuelos de Eresma, antes del primer enfrentamiento contra el
Valladolid Promesas, líder destacado del grupo,
con 20 puntos, seguido del Astorga con 17 y, a continuación, Palencia, Zamora, Medinense, Arandina, Lermeño y Briviesca
con 15 (entonces las victorias aún valían 2 puntos).

El 26 de Noviembre, con una buena entrada,
los morados dominaron intensamente al “Real Madrid de Tercera”, según declaraciones de su entrenador, el ex-morado
Pérez García, y consiguieron una justa victoria por 1-0.
Este partido resultó clave, ya que los jugadores y técnicos se dieron cuenta de que los pucelanos
no eran superiores a los morados, y se conjuraron para remontar los tres puntos de
desventaja frente a ellos.
La primera vuelta aún vio un empate a 1 en Medina del Campo, victoria por 1-0 ante la Segoviana, empate a 1 en Zamora,
con una sanción a Molinero por llegar tarde a la convocatoria y perderse el partido, y tres victorias finales, por 2-1 al
Herrera, 1-3 en Bembibre y 3-0 al Endesa de Ponferrada. El Valladolid Promesas, que ganó todos los partidos desde su
derrota frente a los morados, se proclamó campeón de invierno con 32 puntos; 27 tenía el Palencia, 25 el Lermeño, 23 la
Arandina y 22 Almazán, Briviesca y Astorga. El Herrera cerraba la tabla con sólo 10 puntos.
Las tres primeras jornadas de la segunda vuelta, se saldaron con otras tantas victorias, 5-0 ante la Hullera, 0-2 en La
Bañeza y 3-0 al Barrio San José, recortando así un punto ante el filial pucelano que había empatado en Ciñera de Gordón.
Los morados tropezaron en Salamanca, perdiendo por 2-0 ante el filial charro, y el nuevo empate del Valladolid Promesas en
la misma ciudad ante el Barrio San José volvió a dejar la desventaja en cinco puntos.
Otra tanda de tres victorias moradas,
3-0 al Benavente, 1-2 en Lerma y 3-0 al Briviesca acercaron el milagro a sólo dos puntos, por la derrota del filial pucelano
en Benavente y su empate en casa ante el Racing Lermeño. El siguiente empate, a cero en Almazán, unido a la victoria del
Promesas en Briviesca, volvió a dejar la desventaja en tres puntos, manteniéndose las cuatro siguientes jornadas, en las
que los morados vencieron por 4-0 a la Cultural de León, 0-2 en Aranda y 4-0 al Astorga, y empataron a 2 en Palazuelos de
Eresma, con un gol de los locales en los minutos de descuento.
Se llegó así al nuevo enfrentamiento en la cumbre, con un Valladolid Promesas que sumaba 50 puntos, por 47 de los
morados. Muy lejos quedaban ya Arandina y Bembibre, con sólo 37 puntos. El 15 de Abril, en el Nuevo José Zorrilla,
se jugaba a las cinco de la tarde el partido entre Valladolid y Real Madrid, en el que los blancos sumaron el punto que
les faltaba para proclamarse campeones de Liga, al arrancar un empate a cero, con un estadio abarrotado.
A las siete y media, empezó el
partido entre el filial pucelano y el Palencia, con numeroso público aún en las gradas. A pesar del dominio morado, el
primer tiempo acabó con el resultado de 1-0 favorable a los pucelanos, gracias a un gol de Cela y a la escasa mordiente
ofensiva de los palentinos. Pero el equipo no se vino abajo y, en una segunda
parte de ensueño, superó completamente a su rival, y acabó venciendo el partido, con dos goles, logrados por Geli y
José Luis Cantero, que dejaron a los morados a un solo punto de los pucelanos, y con la moral por las nubes.
Una semana después, el Palencia derrotó por 2-1 a la Gimnástica Medinense, con mucho sufrimiento y después de fallar dos
penaltis, y se alzó con el liderato al empatar a cero el filial vallisoletano en Palazuelos de Eresma. La victoria morada
en Segovia y el empate pucelano en Medina del Campo dieron un punto de ventaja por primera vez a los morados, pero una
semana después, un Zamora “muy motivado” arrancó un empate a cero de La Balastera, y el Palencia perdió su ventaja, al
vencer el Promesas por 4-0 a la Segoviana. A falta de tres jornadas, ambos conjuntos lideraban la tabla con 54 puntos,
correspondiendo el primer puesto a los morados, por haber vencido en los dos duelos contra sus rivales.
El Palencia debía jugar su derbi provincial en Herrera de Pisuerga, pero el estadio de
El Parque estaba clausurado por incidentes de un partido anterior. Los morados ofrecieron a los herrerenses jugar su partido
en La Balastera, pero la
Federación no lo permitió, así que el escenario elegido fue finalmente el Polideportivo Municipal de Venta de Baños, a
donde se desplazó un gran número de aficionados para ver un nuevo triunfo por 1-3, que dejó las cosas como estaban, ya
que el filial vallisoletano venció por el mismo tanteo a un Zamora mucho más relajado que la semana anterior.
En la
penúltima jornada, los morados sufrieron para vencer por 2-1 a un Bembibre que se adelantó en el marcador muy pronto,
mientras los pucelanos enviaban a Regional al Herrera, al derrotarle por 5-1
El 27 de Mayo, a las seis de la tarde, se jugó la última jornada de Liga, con el Palencia desplazándose a Ponferrada
para jugar contra el Endesa, y el Valladolid B viajando a Bembibre. A los morados les bastaba con repetir lo que hicieran
los pucelanos para conseguir el ansiado ascenso. Y así, mientras estos vencían en Los Juncos por 1-3, los goles de
Pedro Alberto y Paco en los primeros veinte minutos ponían el 0-2 que sería definitivo ante la inmensa
alegría de la “marea morada”, desplazada masivamente a la localidad berciana.
La temporada se cerró una semana más tarde con un amistoso en La Balastera ante el Aguilar, que acababa de ascender a
Tercera División, y en el que los morados vencieron por 3-1.
Lo que empezó como el cuarto intento de alcanzar la Segunda B, acabó convirtiéndose en una proeza que nació el mismo
día que los morados vencieron en la primera vuelta al filial vallisoletano. En lugar de tirar la toalla,
los jugadores se conjuraron para conseguir la remontada, que acabaron consiguiendo con el apoyo de una afición que
acabó entregada al equipo.