Después de dos años en la categoría de plata, el Palencia dio con sus huesos de nuevo en la Segunda B.
A pesar de ello, la Directiva de Leandro Palacios decidió, contra la opinión de un importante sector de la afición,
renovar al entrenador Miguel Ángel Montes.
El verano de 1981 transcurrió entre las preocupantes noticias de la Asamblea de socios, en la que se informó de que el
déficit acumulado ascendía a 59,6 millones de pesetas,
de los que 15,2 correspondían a la última temporada, y los fichajes de Llacer y Conde, procedentes del Valladolid, Muñoz,
del Logroñés, y Javi, del Oviedo, así como el portero Larrañaga, del
juvenil de la Real Sociedad, que finalmente no convenció y se fue cedido al V. de Baños.
Después de una pretemporada con resultados esperanzadores, con victoria incluida sobre el Valladolid en el Trofeo Empresas
Pascual de Aranda de Duero, llegó un inicio sorprendente en la Copa del Rey, con multitud de juveniles en el partido inicial
ante el Bembibre. Correspondía iniciar la Liga un 6 de Septiembre en Logroño, pero la AFE convocó una huelga de jugadores,
que paralizó el fútbol español durante dos semanas y que finalizó con la supresión de la norma que obligaba a los clubs a
alinear a dos jugadores sub-20 en cada partido liguero.
Finalmente, el día 20 de Septiembre, los morados vencieron por 2-3 al Logroñés, en lo que se interpretó como el inicio de
una temporada exitosa, aunque una semana después se cedió un empate como local ante el Compostela.
Doce jornadas se mantuvo invicto el Palencia,
acogiéndose casi siempre al guión de ganar por 2-0 en casa, y empatar fuera a cero o a uno.
Entre tanto, se resolvió la eliminatoria de Copa contra el Bembibre, después de una esperpéntica impugnación y se inauguró
en esta competición la iluminación de La Balastera, el 28 de Octubre, con empate a uno ante el Salamanca, que eliminó en la
vuelta a los morados después de dieciocho lanzamientos de penalti, tras acabar el
partido y la prórroga con otro empate a uno.
El 29 de Noviembre perdió su primer partido el Palencia, por 1-0 ante el San Sebastián en Atocha, y aún tuvo tiempo de
perder otros dos encuentros en la primera vuelta, ante el Mirandés y Zamora, por 2-1 y 2-0, respectivamente. Finalizó la
primera vuelta con una victoria por 2-0 contra el Huesca de un tal Luis Costa, en la que los morados consiguieron el
liderato, desbancando al Zamora. El Palencia tenía 27 puntos, uno más que los zamoranos, quedando con 24 Alcalá, Barcelona
Atlético y Endesa de Andorra. En La Balastera se habían conseguido ocho victorias (seis de ellas por 2-0) y un empate,
mientras fuera de casa se habían ganado tres partidos, empatado cuatro y perdido otros tres.
La segunda vuelta empezó con idéntico guión, hasta llegar a la jornada 30 en la que el Palencia,
líder con 41 puntos,
recibía al Barcelona Atlético, sublíder con 38. Hasta entonces, los partidos locales se habían resuelto con solvencia,
pero sin brillantez, con numerosas protestas del público, cada vez más distanciado de los planteamientos de Montes, a pesar
de la trayectoria del equipo. Los morados afrontaron el partido con la importante baja de Chaparro, sancionado por
acumulación de amonestaciones y se vieron superados a lo largo y ancho del partido por un brillante filial azulgrana,
que acabó triunfando por 0-2.
Una semana más tarde, nueva derrota, esta vez en Lérida, por 3-2, trajo la pérdida del
liderato y de la confianza, al ver cómo se acercaba el Zamora, tercero, a sólo dos puntos y el equipo daba la impresión de
empezar a flojear en el peor momento.
Pero llegó en este momento una circunstancia aparentemente muy perjudicial, pero que acabó siendo
balsámica para los
morados: la AFE convocó una nueva huelga de jugadores, pero, esta vez, los dirigentes decidieron jugar con juveniles y
aficionados. El Palencia alineó a Chaparro y Maldonado junto a jugadores del Cristo Olímpico, pero su rival, el San
Sebastián, se vio obligado a prestar su plantilla a su primer equipo, la Real Sociedad, compareciendo en La Balastera
con un equipo formado por jugadores procedentes del juvenil, que no pudieron evitar una derrota por 4-0. Se salvó una
situación ciertamente complicada, y se volvió al guión tradicional de victorias en casa, habitualmente por 2-0, y empates
fuera.
El 16 de Mayo, en la penúltima jornada, el Palencia, sublíder, recibía al Zamora, tercero con tres puntos menos. El empate
valía a los morados para confirmar la segunda plaza y recuperar así la categoría perdida un año antes. La Balastera
presentó una entrada de gala, a pesar del distanciamiento entre afición y técnico morados. Chaparro marcó en el minuto 2,
y a partir de ese momento, los zamoranos embotellaron a un Palencia muy nervioso, que además se vio abroncado por gran
parte del público. En el minuto 89, Sambade hizo el 2-0, pero, cuando el guipuzcoano Estremo Coscolín señaló el final del
partido, sentenciando el ascenso, la afición
reaccionó con indiferencia, desencantada con lo visto, no sólo en el partido,
sino a lo largo de toda la temporada.
Un empate en Huesca en la última jornada puso punto y final a un año en el que, a pesar de cumplirse los objetivos
deportivos, el mal juego acabó produciendo un divorcio entre la afición y el técnico que, finalmente, decidió no renovar
para la temporada siguiente, por las críticas recibidas a lo largo del año, propiciando así el fichaje de Luis Costa.
Estadísticas
El Palencia acabó en segunda posición, con 52 puntos, con el balance de diecisiete victorias, un empate y una derrota en
La Balastera, y tres victorias (todas en la primera vuelta), once empates y cinco derrotas a domicilio, marcando en total
50 goles y encajando 24. A lo largo de la temporada se alinearon los siguientes jugadores: