El Palencia, a lo largo de toda su historia, se ha enfrentado a equipos de todos los rincones de España. La mayoría de ellos corresponden a provincias limítrofes con la nuestra o, al menos, cercanas a ella, pero también hay algunos de puntos más alejados (Cádiz, Xerez, Figueres) e incluso en unas pocas ocasiones el viaje se tuvo que hacer en barco o avión, ya que hubo que jugar fuera de la península. De estos vamos a hablar a continuación.
Hasta 1971 no se produjo el primer desplazamiento fuera de la península. El sábado 18 de Abril, el Palencia jugó en el Heliodoro Rodríguez contra el Club Deportivo Tenerife, en partido de Tercera División. Se daba la circunstancia de que los tinerfeños eran líderes, con dos puntos de ventaja sobre el Palencia, sublíder, y que los morados habían vencido en la primera vuelta en La Balastera por 1-0.
En el primer tiempo se adelantaron los locales con un gol de Cabrera, que se vio incrementado al principio del segundo con otro de Soto, aprovechando el desacierto de los palentinos. Pero a partir de ahí se vio una fuerte reacción morada, acortando distancias Tauler en el minuto 68 y gozando de numerosas ocasiones para lograr un empate que al final no llegó. El resultado de 2-1 consolidó en el liderato a los canarios, mientras el Palencia bajó hasta la cuarta plaza, superado por Osasuna y Valladolid. Para aprovechar el viaje, los morados jugaron un amistoso el martes 21 contra Las Palmas en el estadio Insular, perdiendo por 3-1, con un gol de Iglesias y causando una excelente impresión ante un rival de Primera División. La temporada se saldó con el ascenso directo del Tenerife (campeón) y el Valladolid, ocupando el Palencia la tercera posición, que le valió para jugar la promoción de ascenso a Segunda contra el Oviedo, en la que acabó perdiendo los dos partidos.
Ocho años después, el 12 de Mayo de 1979, volvió el Palencia al Heliodoro Rodríguez, para disputar un partido de Liga, esta vez en Segunda B. Faltaban seis jornadas para el final de la competición, y los morados llegaban sublíderes, empatados a puntos con el líder, Mirandés, y con tres de ventaja sobre el Oviedo. Ascendían directamente los dos primeros, así que los asturianos buscaban reducir la ventaja de burgaleses o palentinos.
Los rumores de primas a terceros estaban a la orden del día y el hecho es que los tinerfeños, que ya estaban muy alejados de la cabeza de la tabla, jugaron muy motivados, quizá en parte recordando el 5-0 que encajaron en el partido de la primera vuelta en La Balastera. Como el Palencia se mostró más flojo de lo habitual, el resultado final fue de 2-0 a favor de los locales, con un gol de Abad en el primer tiempo y otro de Belmonte en el segundo, poniendo fin a una racha de quince partidos sin perder.
En la misma jornada, el Oviedo perdía por 1-0 ante el Bilbao Athletic, mientras el Mirandés se imponía por 0-1 en su desplazamiento a Mieres, dando la impresión de haber sentenciado su ascenso. Al final, la situación acabó dando un vuelco y el ascenso fue para el Palencia, campeón y el Oviedo, subcampeón, mientras el Tenerife acababa en la sexta plaza.
La temporada siguiente, la del estreno morado en Segunda A, no hubo ningún equipo de fuera de la península en esta categoría, pero el bombo emparejó al Palencia con el Mallorca en la tercera eliminatoria de la Copa del Rey. Los baleares, en horas bajas, jugaban en Tercera División, así que se presumía una eliminatoria muy desnivelada. La ida se disputó el 9 de Enero de 1980 en el Luis Sitjar y Paco Gento aprovechó para dar descanso a varios titulares habituales. El Palencia realizó un partido muy conservador y consiguió arrancar un empate a cero, aunque pasó algunos apuros para mantener el resultado. Una semana después, los morados se imponían en La Balastera por un raquítico 1-0 y se clasificaban para la siguiente ronda. Aquella temporada, después de eliminar al Recreativo de Huelva, el Palencia se enfrentó en la ronda previa a los octavos de final al Athletic de Bilbao, resultando eliminado al perder ambos partidos.
En la temporada siguiente, de nuevo en Segunda A, a falta de equipos isleños apareció el Ceuta en esta categoría. El Palencia jugó en el Alfonso Murube el 21 de Diciembre de 1980. Los morados ocupaban la decimoquinta plaza, con un punto de ventaja sobre los puestos de descenso, mientras los locales ocupaban la última posición. Fuertes hizo el 0-1 de penalti en el minuto 4, pero Manolito hizo el empate 20 minutos después. En la segunda parte la mejor condición física de los palentinos y los nervios locales hicieron que el dominio fuese visitante, hasta que llegó el gol de Sampedro en el minuto 66, haciendo el 1-2 definitivo a pesar de los intentos de los ceutíes por equilibrar el marcador.
A pesar del respiro que significó esta victoria, la primera a domicilio, la temporada se saldó con el descenso del Palencia, que acabó antepenúltimo, y con el del Ceuta, colista también en la última jornada.
De vuelta a Segunda B, los morados se encontraron otra vez con el Tenerife. El desplazamiento al Heliodoro Rodríguez tuvo lugar el 25 de Octubre de 1981, y a él llegaron los tinerfeños en la segunda posición, empatados con el Zamora, que ocupaba el liderato, mientras los palentinos eran terceros a un solo punto de ambos. El partido se jugó a cara de perro, y un gol de Chaparro al filo de la media hora significó el 0-1 que cortó de raíz el dominio de los locales, que no reaccionaron hasta mediada la segunda parte cuando Lolín hacía el tanto del definitivo empate a un gol. Finalizado el partido, el público local, mostró su enfado hacia el árbitro andaluz, Díaz Fernández, por un posible penalti no pitado, e impidió su retirada del campo hasta pasado un cuarto de hora. La Federación acabó clausurando el estadio tinerfeño por este motivo. La temporada acabó con el Palencia logrando el ascenso al quedar subcampeón, mientras el Tenerife, tras un espectacular hundimiento, ocupó la decimotercera plaza, aunque sin pasar ningún tipo de apuros para lograr la permanencia.
Un año después, el Palencia, ahora de la mano de Luis Costa, se reencontraba con la Segunda A, y en esta categoría le esperaba un Mallorca que, en pocos años, había logrado dos ascensos desde la Tercera División. Después de empatar a cero en la primera vuelta en La Balastera, los morados se desplazaron al Luis Sitjar el 13 de Febrero de 1983. Los morados, después de vencer en Riazor una semana antes, ocupaban la segunda plaza en la clasificación, mientras los locales eran quintos, pero con un solo punto menos. El Palencia jugó un buen primer tiempo y se fue al descanso con el empate inicial, pero en la reanudación se mostró más conservador y encajó el 1-0 por mediación de Nichiporuk en el minuto 57. La entrada de Huezo y López Murga dio algo más de empuje a los morados, pero ya no tuvieron la fe suficiente para creer en la remontada y acabaron perdiendo el partido y con él, su privilegiada posición. La temporada terminó con el Mallorca ascendiendo a Primera, tras acabar en la tercera posición, mientras el Palencia, con tres puntos menos, acabó quinto firmando la mejor temporada de su historia.
A pesar de las dificultades económicas, los morados consiguieron ser de la partida nuevamente en Segunda A, donde se encontraron con el Tenerife, ascendido de Segunda B, y la Unión Deportiva Las Palmas, descendido de Primera. El calendario quiso que el Palencia se enfrentara a ambos equipos de forma consecutiva en casa en la primera vuelta, empatando a uno con los tinerfeños y ganando por 1-0 a los grancanarios, y también en dos jornadas seguidas, pero esta vez fuera, en la segunda. Esto permitió al club organizar un único viaje, ganando además un día que el primer partido, en Tenerife, se jugó en domingo, mientras el de Las Palmas tuvo lugar el sábado siguiente. Pérez García quiso llevar a toda la plantilla, pero la directiva se lo impidió, por motivos económicos, descartando al salmantino Marco Antonio, que fue el único que se quedó sin desplazamiento.
El 6 de Mayo de 1984 jugó el Palencia otra vez en el Heliodoro Rodríguez, cuando faltaban cuatro jornadas para finalizar la competición. Los morados eran subcolistas, pero estaban a un solo punto del último puesto de permanencia, que precisamente ocupaba el Tenerife. El partido resultó dramático y ambos conjuntos mostraron todas sus carencias. Después de un primer tiempo sin goles, el Palencia aprovechó una de sus escasas ocasiones para adelantarse en el marcador por mediación de Camuel en el 62.
A partir de ahí, los locales atacaron en tromba, pero se estrellaron en el portero Llangostera.
Sin embargo, su insistencia se vio premiada con el gol del definitivo empate a uno en el minuto 82, marcado por David, y dejó a los morados con la miel en los labios, aunque tampoco se hicieron acreedores a un resultado mucho mejor. Con este resultado, el Tenerife cayó a puesto de descenso, mientras el Palencia mantenía su penúltima plaza, ya a dos puntos de la clasificación.
Seis días después, el 12 de Mayo de 1984, los morados visitaron el Estadio Insular, para jugar contra un equipo que andaba por la zona media de la clasificación y ya no se jugaba nada. El Palencia salió decidido a llevarse el partido y dominó claramente a su rival. Pero una vez más mostró su limitada capacidad ofensiva y no consiguió marcar hasta que lo consiguió Fuertes en el minuto 70, después de que el local Saavedra hubiera sido expulsado en el 64. La alegría duró muy poco a los morados, ya que sólo un minuto después Pepe Juan hacía el que sería definitivo empate a uno. Los minutos que quedaban hasta el final fueron un quiero y no puedo de los atacantes palentinos que ya no pudieron mover el marcador. Después de este partido, y a falta de dos jornadas, el Palencia seguía ocupando la penúltima plaza, pero mantenía la esperanza ya que volvía a estar a un solo punto de la permanencia. Pero una semana después, la derrota en La Balastera ante el Castilla enviaba a los morados a Segunda B de forma matemática, anclados en la penúltima posición que ya no abandonarían. Mientras tanto, el Tenerife lograba la permanencia, al acabar en la decimoquinta posición, con dos puntos de ventaja sobre el descenso, y Las Palmas certificaba su mediocre temporada acabando en el puesto once con dos puntos más que sus vecinos.
| Fecha |
Partido |
Competición |
| 18/04/1971 |
C.D. Tenerife 2 – 1 Palencia C.F. |
Tercera División |
| 12/05/1979 |
C.D. Tenerife 2 – 0 Palencia C.F. |
Segunda B |
| 09/01/1980 |
R.C.D. Mallorca 0 – 0 Palencia C.F. |
Copa del Rey |
| 21/12/1980 |
A.D. Ceuta 1 – 2 Palencia C.F. |
Segunda A |
| 25/10/1981 |
C.D. Tenerife 1 – 1 Palencia C.F. |
Segunda B |
| 13/02/1983 |
R.C.D. Mallorca 1 – 0 Palencia C.F. |
Segunda A |
| 06/05/1984 |
C.D. Tenerife 1 – 1 Palencia C.F. |
Segunda A |
| 12/05/1984 |
U.D. Las Palmas 1 – 1 Palencia C.F. |
Segunda A |